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“¡BOMBA! Bob Dylan gana el Nobel de Literatura” PDF Imprimir E-mail
Carlos Bernardo León Villegas   
Domingo, 16 de Octubre de 2016 10:25

columnaCarlosBernardoBuenos días. El 12 de octubre del ya muy lejano año de 1968, sale al aire un nuevo canal de televisión en el Valle de México, su señal autorizada era el Canal 13, bajo las siglas XHDF TV.

Don Francisco Aguirre Jiménez, prospero hombre de la radio, obtuvo una concesión para operar por parte de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes la nueva frecuencia para la Ciudad Capital y su zona metropolitana; su primera transmisión empero, fue el cuarto informe de gobierno del Presidente Gustavo Díaz Ordaz, el 1 de septiembre de 1968, siendo su salida oficial al aire el mencionado 12 de octubre.

Los que alguna ocasión trabajamos en Canal 13, recordamos cada año en un desayuno organizado por compañeros muy entusiastas este acontecimiento. Nos reunimos los que iniciaron esta aventura hace ya 48 años allá en la Torre Latinoamericana y los que les seguimos en las instalaciones de Mina 24 bajo la razón social “Corporación Mexicana de Radio y Televisión”.

Fue en el año del 72, y por problemas financieros, que el Presidente Luis Echeverría, nacionaliza la televisora. Se hizo llamar después IMEVISION, y años más tarde en 1992, Carlos Salinas emitió una subasta, para vender los activos del canal a la iniciativa privada.
Al ser adquirida por sus nuevos dueños, cambió todo; hasta el nombre. Se hicieron llamar Televisión Azteca.
Ahora con el cambio a TDT (Televisión Digital Terrestre) hasta el famoso número con el que se le conocía, será cambiado, y a partir del 27 de octubre será Canal 1.1 (Uno punto uno).

Eso sí; los que formamos parte de esa hermosa época de hacer televisión, casi con las uñas, seguiremos nombrándolo Canal 13 y seguiremos reuniéndonos para conmemorar su aniversario.



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Poco a poco me quedo sin amigos, sin mi gente cercana. Murió Gonzalo Vega, un excelente actor con el que tuve el privilegio de trabajar en estrecha convivencia.
Gonzalo Agustín Vega González, nació en la ciudad de México, el 29 de noviembre de 1946, estudió filosofía y letras en la UNAM, pero su gusanito por la actuación lo llevó a estudiar al Centro Universitario de Teatro; su debut no fue ni en el teatro ni en la tele, él, actúa en una película llamada “Las pirañas aman en cuaresma”, luego hace “Los recuerdos del porvenir”, guion de la escritora Elena Garro.

Su incursión en la pantalla chica ocurrió hasta el año del 74 en la novela Mundo de Juguete. De ahí en adelante se darían infinidad de éxitos como “Cuna de lobos”, “Las grandes aguas”, “Alondra”, y la que para mí fue su mejor entrega como actor protagónico “La vida en el espejo” del año 99.

Hizo en teatro al mejor Don Juan Tenorio de que se tenga memoria. Su magistral interpretación de “La señora presidenta” le valió diversos reconocimientos por su doble personaje de hombre y mujer.

Desde luego no abandonó su carrera en el séptimo arte y tuvo asombrosas actuaciones en cintas como: “El lugar sin límites”, “Los renglones torcidos de Dios”, “La tregua”, y desde luego su magistral presencia ya muy enfermo y delicado en la exitosa “Nosotros los Nobles” en el 2013.

Ese perfecto personaje de Germán Noble, fue una soberbia clase de actuación. Sobresalía como un sol con los incipientes Luis Gerardo Méndez, Juan Pablo Gil y con Karla Souza.

Después de una horrenda enfermedad que lo postró, nos dejó el pasado 10 de octubre, llenando de pesar a sus hijos Gabriela, Zuria, Marimar y Gonzalo.
Descansa en paz Gonzalo.

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Fue la punta del iceberg de un tendencia que harían suya los Beatles, los Rolling Stones, los Kinks y tantos más.
Robert Allen Zimmerman, abrevió su nombre por Bob y tomó del escritor Dylan Thomas el suyo, naciendo de esta forma BOB DYLAN.

Sus frases, una provocadoras, las otras evocadoras han permeado en el lenguaje de la gente común. “Blowin’ in the wind”, Mr Tambourine man, Like a Rolling Stone, Master of war, Chimes of freedom, son en gran parte el legado por el cual la Academia de Ciencias, rompiendo toda tradición y dejando de lado a grandes escritores, le entrega el premio Nobel 2016 a este mítico personaje hecho ya una leyenda.

El verso “How does it feel?” (“¿Cómo se siente?”) de su obra maestra ‘Like a Rolling Stone’ elegida no hace mucho como la mejor canción de la historia, sirve para recalcar que por primera vez en 115 años, el Nobel de Literatura era otorgado a un enorme músico.

El jurado debió haber visto a Dylan, no como una estrella de rock sino a un poeta. Aquel muchacho que llegó a Nueva York en 1961, que recorrió la Unión Americana, tras las huellas de Woody Guthrie, aquel que bautizó a su guitarra Fender como la Rimbaud, ése que ha regalado lindísimas canciones, es reconocido como un poeta de altos vuelos enmudeciendo a los que recelan y se preguntan: “¿Una canción es literatura?”.

Ya el pasado galardón del 2015, lo entregó la Academia Sueca a la bielorrusa Svetlana Alexiévich, mandando el mensaje de que también el periodismo puede ser literatura.
Con esto se puede concluir que un Premio Nobel ya no hay que buscarlo en las enciclopedias, ahora se encuentra en la música y en la poesía de un genio como Dylan.

La autora de “Tacones en el armario” Mónica Soto Icaza, dice al respecto: “Me da gusto que el Nobel sea para un autor no tradicional. Es como una tierna caricia a los escritores que condenan todo lo que no huela a academia y a los poetas que usan las mismas palabras domingueras para sonar misteriosos e inteligentes y no atraen ni un nuevo lector”.

A mí en lo personal, me invade un dejo de alegría pues crecí, me enamoré y fui feliz con esas hermosas letras de Dylan, llamadas en esos ayeres “de protesta”. Haber sido galardonado con el Nobel es un premio a la música en general y a sus autores.

https://www.youtube.com/watch?v=4F0ytNzHDj8

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Los espero la próxima entrega.

 

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