TwitterFacebookYoutubeFeed






HOY NO CIRCULA

MIÉRCOLES 3 Y 4
MIÉRCOLES 28 DE JUNIO DE 2017       08:54 AM      

Stanley Kubrick en vacaciones PDF Imprimir E-mail
Tzuyuki Flores Romero   
Viernes, 14 de Abril de 2017 17:28

columnaFlores2Aprovechando los recientes días de asueto, pude asistir a la exposición sobre la vida y la obra del cineasta Stanley Kubrick en la Cineteca Nacional de la Ciudad de México, la cual, dividida en 16 secciones, es una retrospectiva de la carrera fílmica de este creador originario de Nueva York.

El recorrido inicia con su labor como reportero gráfico en la revista Look, donde comenzó a trabajar con tan sólo 17 años de edad. Posteriormente, se hace un recuento de su trabajo cinematográfico desde sus primeros cortometrajes del género documental, hasta sus últimas películas, como “Ojos bien cerrados”, incluyendo varios de sus proyectos que no llegaron a concretarse.

A través de este trabajo de compilación puede observarse que Kubrick fue, ciertamente, un maestro de la cinematografía. Ninguno de sus proyectos se parece al anterior. Cambia de temática, encuadres, tomas, siendo en un principio afecto al tópico de la guerra, como lo muestra el tríptico del pintor alemán Otto Dix que inspirara los encuadres de Kubrick en “Patrulla infernal”, de 1957, para posteriormente dar paso a hazañas épicas con películas como “Espartaco”.

La exposición muestra presupuestos, cronogramas, guiones, vestuario, cámaras, “story boards” y hasta la silla utilizada por el director de “Lolita”, la polémica historia del profesor de literatura enamorado de una niña de 12 años, basada en la novela escrita por Vladimir Nabokov, que a pesar de ser duramente criticada tuvo un gran éxito.

En la sección correspondiente a “2001: Odisea del espacio” se exhibe el casco rojo del astronauta Dave Dowman, también está ahí la resentida y psicópata computadora HAL 9000, el niño estelar y hasta el traje del Moonwatcher, el ancestro humano afectado por el misterioso monolito. Para la realización de este largometraje Kubrick se valió de varios supervisores que aseguraran que los efectos visuales de la película fueran precisos; de igual forma, trabajó directamente con el científico y escritor británico Arthur C. Clarke, quien lo asesoró en las cuestiones científicas del espacio exterior. Durante la filmación de 2001, Kubrick recurrió al llamado “product placement”, pues se les solicitó a las marcas más prestigiosas de aquel tiempo que hicieran los prototipos de bolígrafos o relojes, por ejemplo, que podrían utilizarse en el futuro para que aparecieran en la cinta.

La labor de Kubrick era magistral: empleó música clásica para acompañar la belleza de las escenas espaciales como “Así habló Zaratustra”, de Richard Strauss, e hizo la máquina centrífuga que fuera la nave espacial en la película, y el resto de los efectos fueron reales, con ayuda de maquetas e iluminación logró sentar las bases para las películas con temática espacial que se hicieron posteriormente, como “Star Wars” y muchas más.

Continuando el recorrido, pasamos a la sección de “Naranja Mecánica”, otra de las polémicas cintas del director que muestra en conjunto la belleza de la música clásica con la apatía y el despliegue de violencia del personaje de Alex DeLargue, interpretado por Malcolm McDowell, quien junto con sus amigos torturan y matan a varias personas por el simple placer de hacerlo.

Vimos vestuario utilizado en la película histórica “Barry Lyndon” que contó con varios premios Oscar y después llegamos a la sección de “El resplandor”. Ahí pudimos observar la máquina de escribir usada Jack Torrance, interpretado por Jack Nicholson, para mecanografiar infinitas veces que “no por mucho madrugar, amanece más temprano”; de igual forma, la puerta donde el pequeño Danny viera la enigmática palabra “REDRUM” (“Murder”, asesinato, al revés), así como su suéter de Apolo 11 y el vestuario que las hermanitas Grady utilizaron para pasearse por el terrorífico hotel Overlook.

Pasamos luego por otra película de temática bélica, “Cara de guerra”, y llegamos a su última cinta, que ya no pudo ver estrenada: “Ojos bien cerrados”, que narra la historia de una pareja de esposos que tiene deseos y fantasías que ni siquiera se han contado entre ellos hasta que asisten a una secreta fiesta de máscaras.

Kubrick jugaba ajedrez, esto le servía para tranquilizarse durante los momentos más pesados de rodaje. Su trabajo demuestra el fantástico despliegue de su creatividad alimentada por obras literarias, música y por sus propias obsesiones. Quiso realizar una película sobre Napoleón Bonaparte debido a su admiración por tal personaje, pero después de mucha investigación y por motivos personales, decidió cancelarla.

Es un verdadero placer contemplar en México una exposición respecto a uno de los artistas más grandes de la cinematografía mundial, saber que era perfeccionista en su trabajo y que controlaba hasta el menor detalle para que lo que él tenía en mente fuera lo que se mostraba en pantalla. Si tienen oportunidad, acudan a tan extraordinaria exposición, que estará en la Cineteca hasta el 29 de mayo y también vean o vuelvan a admirar sus películas. No se arrepentirán.

 

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refrescar