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Adoquinando el camino al olvido PDF Imprimir E-mail
Gonzalo Pérez   
Miércoles, 09 de Noviembre de 2011 19:33

columnaGonzaloRegresé el pasado 2 de noviembre a San Isidro Buensuceso, parecía parte de mi ritual anual, como dice Víctor García Lobo “y el 2 de noviembre, me pongo mi frac, para ir a bailar”, esta vez al llegar al panteón inmediatamente me bajé del auto que conducía Rafael Cázares, tenía ganas ya de hacer fotos y grabar video de aquel recuerdo que tenía de los capullos de luz. Ingresamos al panteón y nos dijeron que sin problema podríamos hacer fotos y pusimos dedos a la obra.

Sólo tuve que recorrer unos metros para darme cuenta que algo ahí era muy diferente de aquel panteón del año pasado, y es que ahora la mitad del camposanto estaba ya cubierto por adoquines, lo que fueron las tumbas de los mayores de edad eran ahora figuras geométricas ajenas al paisaje del lugar, los deudos trataban ahora de ubicar donde quedaba su muerto, adivinando o suponiendo ponían escasas flores, solo un rectángulo de pétalos a veces y unas pocas veladoras.

Cázares decía entender entre el náhuatl que la gente pronunciaba, la palabra “adoquín”, la cual era pronunciada con desaprobación o tristeza, y sí, es normal saber que gente que ha tenido arraigada una tradición ancestral de pronto, sólo porque sí, acepte que a sus muertos les han puesto concreto encima, que les están adoquinando el camino al olvido.

Pero ¿de quién es la idea? ¿Quién no opina y deja a sus ovejas hacer “perjuicio”? ¿quién nunca se para por ahí para aconsejar? ¿Quién nunca se para por ahí para regular?, preguntas fáciles respuestas igual: Fiscales, curas, culturas populares-turismo e INAH respectivamente.

Cómo es posible que teniendo en México un apego y respeto por nuestros muertos, de pronto se dieron a la tarea de encementar los antiguos y hermosos panteones para convertirlos en adefesio atrio de iglesia, alguien se imagina al célebre panteón de Janitzio en Michoacán adoquinado?, ¡jamás! Y esto porque pobladores y autoridadades han visto en él una fuente de ingresos anual por lo menos, pero sobretodo porque es parte de su identidad y ya no se diga una “Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad” declarada por la UNESCO.

En un rincón quedaron las cruces arrumbadas, junto a ellas esperan cientos de adoquines su lugar sobre los niños muertos, la otra sección del panteón.

mujer

En gran medida esto tiene que ver por la falsa percepción de que el concreto es sinónimo de progreso, de modernidad, absurda idea, quizá tenga más que ver con que los fiscales o quien autorizó la obra se llevara su “diezmo” o “veintesmo” por la concesión de la obra a la constructora que a veces resulta ser del alcalde en turno. Y ¿la identidad? a la basura, esa es de indios, es vieja, de qué sirve, es nuestra historia y esta se va a la basura, lo bello es el señor cemento, eso es moderno, eso es progreso.

En mi caminar como fotógrafo he visitado panteones en Tlaxcala como el de San Hipólito Chimalpa o el de La Candelaria Teotlalpan, ambos lucen aún sus epitafios en talavera, el de San Pablo Apetatitlán y otros con sus lapidas de ónix o mármol de principios del siglo XIX, estas también tienen todavía sus epitafios apenas legibles por el paso del tiempo pero, ¿qué le espera a esta riqueza cultural donde convergen arquitectura, escultura y literatura? El olvido y el concreto de la indiferencia.
He fotografiado también panteones europeos, de Francia principalmente, lo cuales se mantienen intactos y solo con el mantenimiento normal de un sitio que alberga la historia e identidad, importancia que le da una autoridad a la que le importa la identidad de su pueblo y su historia, aunque no tenga una declaratoria de la UNESCO.

En Buensuceso el año próximo estrenarán en su totalidad una explanada de cemento frente a la iglesia, seguramente sin un árbol ni una banca desde donde mirar al pasado, un paisaje de adoquines que sepultará nuestra cacaraqueada tradición de muertos.

Los fotógrafos veremos con nostalgia pasados los años lo que no pudimos parar, sólo registrar para una vez más ver la belleza que teníamos y  perdimos. La autoridad buscará “revivir nuestras tradiciones” cuando pudo valorar y conservar.

Gonzalo Perez es periodista y artista visual. Email: Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla web: www.fronteraimages.com

Última actualización el Jueves, 10 de Noviembre de 2011 16:49
 

Comentarios  

 
0 #3 MERI G. 15-04-2014 09:08
Que profundidad de pensamiento Gonzalo, acertado y como lo que te caracteriza, amen.
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0 #2 Guadalupe Rivera 05-11-2013 11:26
no estabas ahí para parar la vorágine de las olas del tiempo si para visualizar lo incontenible de la sutilidad del cambio. Has dejado ver esa fragilidad con tu ojos y la consigna de tus registros. Salve a los fotógrafos
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0 #1 RICARDO LIMA 17-11-2011 10:57
Saludos estimado Gonzálo...

"...un paisaje de adoquines que sepultará nuestra cacaraqueada tradición de muertos..."

Magnífica frase.

.Saludos.
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