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El lopezobradorismo se atomiza en Puebla PDF Imprimir E-mail
Roberto Desachy Severino   
Martes, 25 de Octubre de 2016 10:03

columnaRobertoDLa opción de izquierda más atractiva para los poblanos –según las elecciones federal del 2015 y local del 2016, en las que obtuvo el 3er sitio y desplazó al PRD- es el lopezobradorismo, el Movimiento de Renovación Nacional (Morena), que con el caudillaje de su líder ha logrado en pocos años superar a partidos mucho más viejos, como el PT, Movimiento Ciudadano, PVEM, Nueva Alianza, etc.

Pero, a pocos meses de que comience formalmente la sucesión gubernamental del 2018, las cosas no pintan nada bien para Andrés Manuel López Obrador y su gente, al menos en Puebla, donde Morena luce dividido, atomizado y, en ocasiones, hasta confrontado: cada corriente interna organiza su propia rueda de prensa y sus 4 precandidatos al gobierno estatal y/o a la senaduría trabajan por su lado e intereses.

Veamos: la dirigencia estatal encabezada por Gabriel Biestro está distanciada, confrontada con el senador Manuel Bartlett Díaz y su grupo. El ex gobernador es el poblano más cercano a AMLO y ello le da a su sobrino, al júnior Rodrigo Abdala, la posibilidad de continuar con su meteórica carrera política gracias al apoyo y los recursos de su tío, pese a que –como ya se mencionó- la dirección formal del movimiento no lo respalda.

MANUEL BARTLETT, FACTOR DE DIVISIÓN EN LA IZQUIERDA POBLANA

Todo apunta a que Gabriel Biestro, Pablo Salazar y la dirigencia formal de Morena va para el 2018 con José Juan Espinosa Torres, el edil de San Pedro Cholula y mejor conocido como el “niño naranja”, ya que fue Movimiento Ciudadano el que le dio el poder político para ser diputado local y las demás posiciones públicas que ha usufructuado.

Espinosa Torres mantuvo un acercamiento constante con los dirigentes de Morena y, además, lo ven como una alternativa para evitar la imposición bartlista de Rodrigo Abdala. La realidad es que Manuel Bartlett y su grupo son factores de división en la izquierda poblana, porque no todos muestran la misma disposición de AMLO de aceptar los cascajos soltados por el PRI.

Cierto: AMLO le cedió a Manuel Bartlett la senaduría del PT en el 2012 y la diputación federal en el 2015, pero la gran mayoría de los grupos sociales y políticos que respaldan a Morena en Puebla NO simpatizan con el ex priísta, que comenzó a renegar de su partido en el 2000, cuando por enésima vez perdió la candidatura presidencial con la que soñó toda su vida.

ABELARDO CUELLAR, EL CANDIDATO DE LOS MOVIMIENTOS SOCIALES

En semanas recientes se sumó a la lista de aspirantes por Morena Abelardo Cuellar, quien tiene una larga historia con diversos movimientos sociales y organizaciones políticas de izquierda, que lo convierten en un candidato viable, con estructura e influencia en redes sociales, sobre todo si se confirma que tiene el respaldo de una de las personas más cercanas a AMLO: Claudia Sheinbaum, delegada en Tlalpan.

En este momento, Abelardo Cuellar se repone de una intervención quirúrgica de la que salió muy bien librado, pero es de esperarse que, en cuanto se reponga, aumente su activismo político y con los movimientos sociales, si en verdad desea ser candidato de Morena a senador o gobernador en el 2018.

El ex candidato a gobernador, Abraham Quiroz Palacios y su grupo, del que forman parte Blas Ramos, Ericka Juárez, entre otros, se percibe como poco atractivo al interior del movimiento porque tuvo un pésimo desempeño en los comicios de junio pasado, además de que carece de recursos, estructura y hasta de discurso.

Sin embargo, ya dejó claro que quiere contender otra vez y que se siente con la fuerza y experiencia suficientes, para mejorar sustancialmente su desempeño, aunque ni la dirigencia de Morena ni los grupos sociales alrededor de la organizan simpatizan con él.

Y desde luego que los candidatos a gobernador, senadores y diputaciones federal y local plurinominales NO serán definidos por nadie más que por el mismo AMLO, quien –como ya se ve- tendrá que operar internamente muy bien para no terminar de dividir más a sus partidarios.

 

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