JUEVES 19 DE OCTUBRE DE 2017 
HOY NO CIRCULA

columnaangelesmendozanueva1En una sociedad donde va todo a una gran velocidad, los subsistemas sociales se actualizan a diferencia de la política, que innova a pasos lentos quedando como irrelevante, aun con la importancia que tiene como un factor determinante para el desarrollo en todos sus ámbitos.

Se afirma que en la actualidad solo van a sobrevivir aquellos sistemas que sean capaces de aprender y que estén dispuestos a instruirse, sin embargo en el tema político, tal parece que la gran mayoría de los actores experimentan el aprendizaje en el proceso, sobre la marcha de su gestión, no importa el nivel que sea.

En el caso de la política y democracia; quien tiene autoridad en principio manda y parece que no tiene que aprender ni siquiera a delegar, incluso desconoce sus funciones en el cargo, en el tema de la democracia es un sistema muy inteligente cómo sistema, ya que tiene en si una estructura inclusiva para decidir los asuntos colectivos. Aun así la política se enfrenta ante una dificultad o desafío cognitivo, para casi todos los subsectores de la vida social, quien es gobernado suele ser más competente que quien lo gobierna. En el fondo, la política cambia de función, en lugar de ser algo que emite órdenes de manera unilateral, tiene que ser algo que escucha y que obliga a reflexionar acerca de los efectos catastróficos que tendría su falta de profesionalización.

De lo más irrelevante de los problemas de la política son; su déficit de pensamiento estratégico, la excesiva importancia que se les da a las personas que hacen la política sin resultados positivos, junto con el poco peso que tienen los sistemas con los que se interactúa.

Lo correcto sería ver a la política como actividad inteligente, que quien manda no tienda a sustituir el aprendizaje por las órdenes, el creer que no es prioridad el tener que aprender y solo gozar de la adulación de sus subordinados.

Se debería tener la exigencia de renovarse en todas las esferas a través de procesos de aprendizaje constante de resolución de problemáticas y los diversos ámbitos en los que se exponen durante un periodo de poder sin conocimientos básicos es por lo que; la política continua estancada en rituales tradicionales. Las autoridades aspiran a que los demás aprendan, ellos son los encargados de dar indicaciones, y consideran que con eso es suficiente.

La política es imprescindible para la vida en sociedad y debe adecuarse a sus necesidades, si la política estudia la organización de las sociedades humanas y de los Estados, debe tener respuestas acorde a la época, de lo contrario, pasa a un segundo plano en la sociedad, lo que conlleva a que la gente se desinterese y pierda credibilidad.

Hay una excesiva obsesión con los liderazgos, muy poca atención a los sistemas de gobierno, que es lo importante, la manera de gobernar está supeditada a la estrategia de ganar las siguientes elecciones.

El escenario político se llena de promesas: lo fundamental es llegar al poder y para eso hay que prometer, usar y abusar, por lo tanto, como consecuencia; se generan expectativas altas y al mismo tiempo, la desilusión de la sociedad es mayor, ya que cuanto más se mejora el discurso y la técnica de la seducción política más grandes los compromisos, que seguramente será difícil cumplirlos y las molestias, revanchismos y apatía será visible.

Ahora la gente está informada, detrás hay un saber que significa un elemento de resistencia.

Es fundamental entender a la sociedad como un conjunto, y no como un individuo que solo se preocupa por sí mismo. Y en esto, la política acompaña a la sociedad en su conjunto y a los problemas que enfrenta, teniendo claro que una democracia es un sistema que soporta bien los malos gobernantes.

La política debe avanzar y para ello tiene que aprender tanto ella como la sociedad, y así reflexionar acerca de las problemáticas que tiene que afrontar, y no depositarlas en otras generaciones. Si no que hacerle frente, ese saber a su vez se lo implemente a la hora de elegir a un representante, que su decisión sea racional y no influyente, no basada en promesas, regalos o en su vida privada, sino en la capacidad, experiencia, conocimientos, trayectoria laboral, sensibilidad y conciencia social, así como vocación de servicio. La sociedad tiene que auto conocerse y utilizar a la política como actividad inteligente para reconocer sus problemáticas, así los conocimientos superan los objetivos que se tengan, y de esa manera se podrán cumplir. No solo avanzará la sociedad, sino también la política, que es un factor importante e imprescindible.

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