MARTES 20 DE FEBRERO DE 2018 
HOY NO CIRCULA

columnaAngelesMendoza

Prepotencia, mediocridad e ignorancia es una combinación letal para la reputación de un político o funcionario público, sobre todo si es la primera vez que ostenta un cargo de relevancia, aplicando lo que dice el popular dicho; “El que nunca tiene y llega a tener, loco se ha de volver”, este tipo de personas que se deslumbran por lo que llega a sus manos de inmediato actúan como si algo poderoso se posesionara de su personalidad, y empiezan a conducirse con altanería, abuso, presunción, orgullo y apatía con las demás personas que no son de su “circulo laboral”. Y en el caso de quienes hacen campaña para lograr un cargo de elección popular, se les desaparece la sencillez, la empatía, la sensibilidad, la flexibilidad y la tolerancia para con la población en general, y se vuelven todo lo que rechazaban de los que antes estaban en su lugar, sean hombres, jóvenes o mujeres se transforman en seres inalcanzables, despectivos y hasta despreciables con sus conocidos y no tan conocidos, esto es lo más común en la imagen de la mayoría de este tipo de personas, adherido a la ignorancia de las actividades a realizar, dejan todo en manos de sus segundos o terceros de abordo, mientras disfrutan de los beneficios de su “trabajo”, dejando en manos de personas muchas veces peores, las decisiones importantes, creyendo que saben mucho por el hecho de estar ahí por años, así es que los “cambios” prometidos o mejoras nunca se ven.

El que se olviden del origen de sus objetivos y sobre todo de su persona es evidente ante los ojos de todos, a excepción de sí mismos, consideran que subir un peldaño es sinónimo de ser nefasto para ser respetado, desde luego que hay sus excepciones no se trata de generalizar.

Lo que es un hecho es que gracias a estas actitudes y conductas comunes en el medio político que va desde una asistente o secretaria de un titular hasta el más alto rango de un gobierno, se tiene a la sociedad resentida y enojada a la hora de volver a votar, ya que la imagen de las instituciones se la dan las personas con sus malos tratos, denigrando un servicio público, ignorando la necesidades de la población, abusando de poder y recurso para sus propios intereses, nada nuevo para nadie, pero sigue pasando en Tlaxcala y en nuestro país, esto independiente a la inflación, salario, pobreza, impuestos, violencia, inseguridad y todo lo que pasa día a día, por ignorar los ciudadanos el derecho a exigir una mejor calidad de vida y permitir que este tipo de personas sigan al frente de un lugar que no merecen.

Prepotencia, abuso, impunidad, mediocridad e ignorancia parecen reinar en el mundo de la política, al menos es la imagen que sobresale ante la sociedad.

Se olvidan que es pasajero que es efímero y puede ser debut y despedida como ha pasado en tantos casos.

Los nuevos candidatos o no tan nuevos, los que ya han tenido y quieren continuar, podrían hacer un cambio de actitud para empezar a tener un poco de credibilidad, eso marcaria la pauta para generar confianza y empatía con la ciudadanía.

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