SÁBADO 18 DE NOVIEMBRE DE 2017 
HOY NO CIRCULA

columnaFlores2Escucho con pesar que algunas personas critican severamente a la Telesecundaria incluso sin conocer el modelo pedagógico, que nació como una opción para llegar a las comunidades alejadas a través de clases televisadas, allá en 1968 cuando fue creada. Incluso en aquellas poblaciones consideradas alejadas o marginadas ya no ven con tan buenos ojos a algunas telesecundarias, algunas personas prefieren gastar más en pasajes y útiles escolares y enviar a sus hijos a las cabeceras municipales con tal de que “estudien en la general o la técnica”. Dicen que la telesecundaria no es buena opción porque sólo tienen un docente para todas las clases y porque ahí “sólo ponen a los alumnos a ver el televisor”. Mucha gente cree erróneamente que la modalidad es algo así como “semi presencial” o que está destinada a las zonas rurales, de escasos recursos y que los docentes “ya no enseñan”.

He de mencionar que las condiciones de los años 60 han cambiado. La gente ya no gusta de dedicarse en muchos sentidos a la agricultura y la ganadería. Prefiere hacer un gasto mayor en cubrir las apariencias y enviar a sus hijos a escuelas más alejadas. Nos estamos separando de lo rural, lo que no implica que siga habiendo comunidades de este tipo, en donde es muy importante contar con un docente arraigado en la comunidad y no con cinco que vengan de fuera y que a la mera hora no lleguen a clases. En la telesecundaria se puede fomentar mayormente la jerarquización de valores humanos, el respeto, la solidaridad, la empatía, puesto que al permanecer durante toda la jornada con sus alumnos, el profesor los conoce más de cerca.

Habría  entonce que analizar qué tanto las condiciones a las que ha sido la telesecundaria o los mismos profesores hemos contribuido a generar una imagen negativa en algunos padres de familia y la población.

Las telesecundarias por ejemplo, no han sido actualizadas en cuando a sus libros de texto, pues los que se emplean se basan en el programa 2006 y no en el 2011. Sin embargo, al trabajarse con base en competencias, los libros de telesecundaria recibieron de primera instancia, varios elogios de los maestros de otras modalidades que incluso los tomaban como ejemplo, pues partían de los conocimientos previos e iban desarrollando la competencia específica y el aprendizaje esperado a través de la secuencia didáctica bien estructurada.

Quizá haga falta volver a fortalecer el sentido de las telesecundarias, que los propios docentes que laboran en ella se sientan orgullosos y fortalezcan los pros con los que cuenta el modelo. Reivindicar que no se trata de una opción al “ai se va” sino que cuenta con recursos que respaldan en varios sentidos a los estudiantes de este nivel a los que se han ido agregando las bondades de la computadora y el internet, por ejemplo y que pueden reforzar lo visto en el libro, con la explicación del maestro y con la cápsula televisiva y los enlaces de internet.  

Las telesecundarias también deben retomar el sentido de identidad y pertenencia de los alumnos a comunidades con fuertes tradiciones y costumbres y fomentar ese patrimonio cultural.

El maestro debe darle valor a los recursos con los que cuenta. Echar mano de las cápsulas televisivas, las páginas de internet (en caso de contar con conectividad), el libro para el docente y el libro para el alumno, además de ludificar sus clases y no únicamente encasillarse en estos recursos sino en más, para ello es fundamental priorizar en la planificación de clase, que permita visualizar los elementos a los que el docente podrá echar mano para diversificar su clase de acuerdo al contexto, los intereses y necesidades de sus estudiantes y debe, con su labor, evitar que el modelo sea catalogado como una opción donde no se hace nada y sólo se “pone a los alumnos a ver la televisión".

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