JUEVES 19 DE OCTUBRE DE 2017 
HOY NO CIRCULA
columnaFlores2
 
Como un grato alimento para el alma y para el cerebro, hace poco pude ver la película “To the bond” de la guionista y directora Marti Noxon en la que participan Lily Collins, hija del músico, cantante y compositor Phil Collins; Alex Sharp y Keanu Reeves. 
 
La película se centra en un tema fuerte y polémico, la anorexia, sin embargo, se convierte en una obra de arte que brinda esperanza y que al mismo tiempo sana con los mensajes implícitos que guarda.
 
Ellen es una veinteañera a la que su mundo se le viene abajo. Debido a la anorexia tuvo que dejar no sólo la casa de su madre sino el blog en el que compartía sus dibujos retratando lo que para ella es la enfermedad y que por la misma causa abandonó sus estudios universitarios, debe ir a vivir a la casa de su padre y su madrastra quienes ya no saben qué hacer con ella. Es decir, para la protagonista, todo lo que podía cobijarla, todo lo que le daba sustento, madre, dibujo y escuela, ya no está.
 
Ellen está muy lastimada, su madre con sus propios problemas, viviendo con una nueva pareja, se siente imposibilitada a ayudarla y la regresa con su padre, él y su nueva esposa también desesperan y en el transcurso todos riñen y buscan quién es el culpable de la condición en que se encuentra Ellen. 
A lo anterior debemos agregar que además, aparentemente, los dibujos de Ellen en internet, instaron a una chica con el mismo padecimiento a suicidarse. 
 
La película nos hace recordar que todos hemos sentido alguna vez que se nos cierra el mundo, que no hay salida y que nuestros problemas se juntan, sin embargo, como dice Alejandro Jodorowsky, del dolor uno piensa y del dolor uno llega a la alegría de vivir. Ese es el mensaje de esta cinta.
 
Ser internada en la clínica de recuperación del doctor William Beckham, interpretado por Keanu Reeves, es casi la última alternativa para Ellen y ella, al aceptar ingresar, debe ajustarse a los cambios que esto implica. En primer lugar, lidia contra su propia negatividad y actitud, tiene que darse la posibilidad de intentar, de perdonarse y ser ella pero más fortalecida, así, el doctor Beckham sugiere a que se cambie de nombre, es decir, que haga que le llamen con otro más acorde con su personalidad. Con un simple pero significativo detalle, Eli inicia un proceso de sanación que no parece nada fácil. 
 
Una de las visitas que marca al grupo de jóvenes en recuperación que comparten la estancia en la clínica con Eli es una ida al Museo. Ahí, a través de una instalación acuática, puede decirse que tienen la posibilidad de lavarse y encontrar en la misma vida la cura para vivir. La música y las imágenes de esta escena hace recordar y agradecer a los compañeros de Ellen la posibilidad de estar vivos. Con esto, tenemos ante nuestros ojos la posibilidad del arte como elemento sanador, pues ya lo dijeron algunos doctores de la universidad de Harvard: “el arte neutraliza el estrés, la música reduce el ritmo cardiaco, la presión arterial y la frecuencia respiratoria".
 
Con un detalle que los saca de su contexto, el doctor los hace darse cuenta de la grandeza de vivir. 
 
Aunque no todo es belleza en la película, a través de imágenes muy fuertes se nos presenta parte de la realidad de la anorexia que sufren millones de jóvenes no sólo en Estados Unidos, sino que también en cantidades alarmantes se hace presente en países de Latinoamérica y por supuesto, en México. Sin embargo, es a raíz del dolor, la pérdida, el abandono y muerte de la joven protagonista, de donde surge el mensaje conmovedor.
 
A pesar de saber que la vida es maravillosa, Eli no sabe cómo aferrarse a ella y en una de las charlas que sostiene con su doctor, se frustra al saber que la respuesta para seguir viviendo es: el coraje, el famoso “echarle ganas”. La llamada resilencia, que es la capacidad de reponerse ante las adversidades de la existencia.
 
Eli inicia así un viaje hacia el fondo. Al darse cuenta de que en la clínica no muestra ninguna mejora y al sentirse defraudada por las respuestas del doctor Beckham, Eli decide regresar con su madre con la que en otra extraña y maravillosa escena lima asperezas y establece un vínculo que les faltó estrechar siendo ella pequeña. 
 
Otro de los temas centrales de la película es dejar ir. No aferrarse. Soltar, no sólo lo que uno fue o dejar el sitio de confort, sino saber dejar ir incluso a las personas, permitirles morir a pesar de que las amemos.
 
Los invito a que encuentren el propósito en su vida y que si no lo encuentran lo inventen con esa valentía de la que habla Anne Sexton: “tu coraje como un pequeño carbón, que sigas tragando” para darte ánimos y valor. Vean “To the bond”, una película como otras que sólo es posible disfrutar gracias a que estamos vivos. 
 
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