MARTES 12 DE DICIEMBRE DE 2017 
HOY NO CIRCULA

columnaCarlosBernardoBuenos días. Apenas el pasado jueves 30 de noviembre Luz Elena Ruiz Bejarano, bautizada artísticamente como Lucha Villa, cumple 81 años de vida.

Poseedora de una voz recia, sensual y una personalidad imponente, Lucha Villa es reconocida en México y a nivel internacional por sus interpretaciones que le valieron el mote de la “Embajadora de la canción ranchera”, aunado a sus incursiones en el cine y obras teatrales que, gracias a “golpes de suerte”, la llevaron a la cima del éxito.

Así, Luz Elena Ruiz Bejarano, quien naciera en Ciudad Camargo, Chihuahua, el 30 de noviembre de 1936, desde pequeña mostró su inquietud por el canto y el baile, haciendo gala de sus cualidades histriónicas frente a familiares, lo cual contribuyó para que a la edad de 10 años participara en un concurso de canto infantil.

Nunca fue su prioridad ser artista, como ella misma lo ha contado un sinfín de ocasiones, más bien las circunstancias del destino la llevaron a incursionar en el medio artístico después de su primer divorcio, pues ante la necesidad de trabajar –luego de ser madre por primera vez a los 19 años- para poder mantener a sus dos hijos, comenzó a modelar en una revista musical gracias a sus estudios de cultura de belleza; de ahí, su carisma y seguridad la condujeron a que los productores de cine y posteriormente de teatro se fijaran en ella, sin imaginar que llegaría a convertirse en todo un símbolo mexicano del canto y la actuación.

De este modo, 1961 fue su gran debut en la música, al grabar su primer disco gracias a que José Sabre Marroquín, director de orquesta del programa televisivo en el que ella participaba (“Max Factor, las estrellas y usted”), la contactó con Guillermo Acosta, director de la disquera Musart, y ante el buen ojo previsor de ambos y al escucharla cantar a capella con Lucho Gatica, de quien eran representante y director artístico, respectivamente, decidieron ofrecerle temas de Rubén Fuentes, Tomás Méndez, José Alfredo Jiménez y Eulogio Hernández.

No obstante, a la par comenzó a ser requerida para participar en algunas cintas cinematográficas, entre las que destacan su ópera prima “El Terror de la Frontera” y “El Jinete Enmascarado” (1962), aunadas a “El Gallo de Oro” (1964) hasta sumar las 72 películas en las que hizo gala de su enérgica voz y su sensual tesitura.

Hizo el intento de combinar la actividad artística con la familiar, único rubro en el cual no pudo tener buen resultado, pues ante la demanda de tiempo y trabajo no pudo brindar la atención debida a su familia, lo que la orilló a que sus cinco matrimonios terminaran en divorcios, obteniendo sólo la gracia de ser madre en tres ocasiones.

No obstante, los llamados para diversidad de participaciones en cine, teatro y música continuaban, en donde llegó a entablar buenas y duraderas amistades con Eulalio González Piporro, Javier Solís, entre otros más.

Así, en un lapso de 12 años (1964-1976) fue ganadora de 12 discos de oro por su interpretación folclórica que también recibió en Hollywood. Sus logros fueron reconocidos y al cumplir 25 años de carrera artística, en septiembre de 1987, el Departamento del Distrito Federal le rindió un homenaje en el Teatro de la Ciudad, acto que, ella misma reconoce, jamás olvidará por lo simbólico del hecho, en donde tuvo la oportunidad de pararse en el escenario de un recinto de tal importancia, aunado a la dicha de ser acompañada en su presentación por la compañía de la Orquesta Sinfónica del Teatro de la Ciudad y del Mariachi Vargas de Tecalitlán.

No obstante, no todo quedó en el rubro artístico, pues también la política se fijó en ella y al término de su quinto matrimonio (1994), en medio de una fama e importancia internacionales, fue postulada por sus conciudadanos como futura gobernadora de su estado natal por el PARM, pero el entonces presidente de la República, Carlos Salinas de Gortari, en medio de un desayuno, entabló una plática con ella para hacerle ver el desencanto que generaría en sus filas –porque ella se decía priísta- al contender por el partido de la competencia. Hasta ahí quedaron sus posibles aspiraciones políticas, sin abandonar, claro está, su gusto por el tricolor.

Dos años después grabó “Las tres Señoras”, al lado de Lola Beltrán y Amalia Mendoza, bajo la producción de Juan Gabriel, en un encuentro de las tres grandes representantes de la música mexicana.

Hasta ese momento su carrera artística le había brindado todas las satisfacciones que jamás imaginó alcanzar, pero en 1997, al someterse a una liposucción en las piernas en Monterrey, Nuevo León, sufrió un daño cerebral que la mantuvo algunos días en coma y con posteriores daños motores y de lenguaje que paulatinamente ha ido superando en su estancia en un rancho de San Luis Potosí, en donde sus dos hijas (Rosa Elena y María José) y su familia que son su apoyo, le han brindado todo el cariño y ayuda necesarios para que nuestra “Grandota de Chihuahua” siga viva en la memoria de todos los mexicanos.

El sitio del mariachi.
https://youtu.be/4rWipl9wt1A

Y también un 30 de noviembre pero de 1911 nace en Guanajuato, Guanajuato, el más célebre cantante de ranchero que ha dado México, Jorge Alberto Negrete Moreno; conocido internacionalmente como Jorge Negrete.

Cantante y actor mexicano cuyo atractivo personal y voz inconfundible le elevaron a la categoría de mito de la música. A ello contribuyeron sin duda sus apariciones cinematográficas y sus tumultuosas relaciones sentimentales con conocidas estrellas del momento.

A los 16 años ingresó en el Colegio Militar; curiosamente, Negrete parecía iniciar una carrera prometedora: pronto se graduó como teniente de administración y, en 1930, fue ya nombrado capitán segundo y efectuó estudios militares en París y Roma. Pero paralelamente a sus labores castrenses, Negrete tomaba clases de canto con el prestigioso maestro José Pierson, lo que le permitió empezar a cantar para la radio. Cuando en 1930 interpretó por primera vez en la cadena de radiodifusión XETR conocidas arias operísticas y canciones de compositores mexicanos, empezaba para aquel joven, de apenas veinte años, una vertiginosa y frenética carrera hacia la fama y el estrellato.

Después de cantar ópera (llegó a grabar algunas óperas en 1932 bajo el seudónimo de Alberto Moreno) y actuar en la radio y en revistas musicales de su país, como la popular Calles y más calles en el teatro Lírico (1935), con canciones del maestro Juan S. Garrido, Negrete trabajó también en los más prestigiosos escenarios de Estados Unidos, desde donde saltó a los grandes teatros mundiales. La gran calidad de su voz y su aspecto viril y distinguido le permitieron ganar una rápida celebridad en los escenarios mexicanos y extranjeros. Figura entonces versátil, se dedicó también al toreo, y en 1940 quiso participar en la Segunda Guerra Mundial como soldado estadounidense, pero no se le permitió alistarse.

Jorge Negrete debutó en el cine con La madrina del diablo (1937), y desde entonces intervino en un total de treinta y ocho películas. Popularizó así la llamada comedia ranchera, en la que encarnaba al personaje del "charro cantor", el macho valiente, buen tipo, adinerado, mujeriego, vital y arrogante. En sus actuaciones en vivo y, por supuesto en la gran pantalla, el carismático actor nunca dejó de interpretar dicho papel. Podría en cierta manera decirse que Jorge Negrete se interpretaba a sí mismo, ya que popularizó el papel de charro tanto en la ficción como en la vida real, escenario en el cual sus romances nada tenían que envidiar a los de sus personajes cinematográficos. Sus matrimonios con Elisa Christy y Gloria Marín naufragaron en los conflictos surgidos de los devaneos amorosos unas veces y de los chismes otras, y no fue hasta su tardío tercer matrimonio con la brillante María Félix, famosa a su vez por su vida licenciosa y frívola, que Negrete lograría una relación estable.

En todas sus películas, de marcado carácter folclórico, el arte de la charrería tenía un papel primordial. Y es que el mismo título de algunas de sus películas, como “Si Adelita se fuera con otro”, que hace referencia directa a una popular canción de la revolución mexicana, o “No basta ser charro”, constituían un preludio inequívoco del argumento que iba a desarrollarse en la pantalla.

Entre sus primeros filmes cabe mencionar “La Valentina”, “Perjura”, “Juan sin miedo” y “Juntos pero no revueltos” (1938). Obtuvo un éxito clamoroso con “¡Ay Jalisco no te rajes!”, película realizada en 1941 y dirigida por Joselito Rodríguez, por cuya interpretación recibió un año después de su rodaje el premio a la mejor actuación masculina, otorgado por la Asociación de Periodistas Cinematográficos Mexicanos. Le siguieron nuevos éxitos como “Historia de un gran amor”, “Así se quiere en Jalisco” (1942), dirigida por Fernando de Fuentes, “El peñón de las ánimas” y “Tierra de pasiones” (1942), “Cuando quiere un mexicano” y también “Me he de comer esa tuna” (1944), uno de los títulos míticos de la filmografía de Negrete.

Su frenética actividad continuó en los años siguientes con “Canaima”, “Hasta que perdió Jalisco”, “No basta ser charro”, “Camino de Sacramento” y “Gran Casino” (1947), película dirigida por Luis Buñuel. Posteriormente llevó a cabo la segunda versión de “Allá en el Rancho Grande”, “Si Adelita se fuera con otro” (1948), película del director Chano Urueta, “La posesión” (1949), “Dos tipos de cuidado”, “Tal para cual” (1952) y “Reportaje” y “El rapto” (1953), sus dos últimas.

Jorge Negrete contribuyó además a fundar el Sindicato de Trabajadores de la Producción Cinematográfica de la República Mexicana, y la Asociación Nacional de Actores.

En su faceta de cantante popularizó canciones como La feria de las flores, Jalisco, Allá en el Rancho Grande o Las mañanitas, que forman parte ya de la cultura identificativa del país. En 1953, cuando parecía haber llegado a la plenitud y madurez tanto profesional como personal y sentimental, falleció, poco después de haber contraído matrimonio (1952) con la también actriz mexicana María Félix, famosa tanto por sus interpretaciones en el cine como por sus devaneos amorosos. Ambos habían trabajado juntos por primera vez en la película “El peñón de las ánimas”, que fue además la primera intervención cinematográfica de la entonces joven María Félix. Con su muerte desaparecía uno de los actores y cantantes más entrañables e internacionales del cine mexicano.

La canción “México lindo y querido” que fue su mayor éxito, cumplió la profecía que en su letra decía: …si muero lejos de ti, que digan que estoy dormido y que me traigan aquí. Como es sabido Jorge murió de cirrosis hepática en los Ángeles California el 5 de diciembre de1953.

A lo largo de toda su carrera, Negrete difundió y popularizó la música, las canciones y la cultura mexicana por todo el mundo; para ello se valió de su potente y extraordinario chorro de voz, un genuino instrumento que sabía modular a la perfección, plasmando con profundo y desgarrado sentimiento tanto el amor como el desamor, el más tierno cariño o el más arraigado y triste resentimiento.

Pocos saben que Jorge era totalmente descuadrado a la hora de cantar y en sus grabaciones se valía de la presencia de su director musical para marcarle las entradas y salidas.

Personaje entrañable, posiblemente fue su temprana muerte, acaecida cuando contaba poco más de cuarenta años y se encontraba en la plenitud de su vida tanto personal como profesional, la que le otorgó la gracia de la inmortalidad, permaneciendo siempre su nombre como un vivo recuerdo en la memoria popular y en la de las nuevas generaciones.

https://youtu.be/ysSvX21PYBs

Los espero la próxima entrega.

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