SÁBADO 18 DE NOVIEMBRE DE 2017 
HOY NO CIRCULA

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En el país existen al menos 300 jóvenes que practican Downhill, un deporte extremo del ciclismo de competencia. 

Sin patrocinios o anuncios en 2016, gracias a la iniciativa de bikers del estado, el cerro blanco de Quiahuixtlán, sirvió a 80 competidores para practicar el descenso de una de las rutas más recorridas por ciclistas y aptas para el deporte. 

Gracias al éxito de su primera edición, el evento titulado “La caída del Diablo”, organizado por 10 jóvenes liderados por César Durán, obtuvo los reflectores de patrocinadores como Monster, dedicados a fomentar los deportes extremos; sin embargo, este año la segunda edición del evento está en riesgo. 

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Pese al hecho de que el cerro por sus condiciones naturales ha servido por años de pista para ciclistas de la entidad, esta vez el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), suspendió los trabajos de los organizadores, con los que realizaban mesetas a las rampas de la pista. 

César Quiñónes, sostuvo a este medio que el trabajo manual que hacían diversos integrantes de su equipo, para adecuar parte de la pista fue suspendido bajo amenazas del INAH, quien argumentó se estaba tocando una zona arqueológica. 

“No ingresamos ningún tipo de maquinaria, ni pretendemos, estábamos trabajando con palas y picos, las pendientes naturales necesitan algunas adecuaciones, pero nada grave, todo es superficial por el tipo de tierra” señaló. 

A la segunda edición de “La caída del Diablo” se espera el arribo de más de 200 downhilleros, quienes el año pasado recibieron muy buenas referencias de la pista en Tlaxcala, situación que podría colocarlo como atractivo nacional en este tipo de deportes.

Quienes organizan señalan que la carrera está en riesgo, pues quedan apenas tres meses para concluir con los trabajos que permitan condiciones más seguras para los participantes. 

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“El circuito inicia en la punta del cerro blanco de los Reyes Quiahuixtlán y termina en la comunidad de los reyes, no tocamos nada arqueológico, si ustedes lo recorren verán que no es grave lo que hacíamos, estamos preocupados pues tenemos poco tiempo y nos amenazaron de continuar con los trabajos e ir a la cárcel o pagar una multa muy cara” precisó Quiñones Durán. 

Apenas en 2014-2015. Empresas perforaron un cerro entre Tezoquipan y Tenexyecac, para dar paso al gasoducto Morelos, ahí, debajo de los pocos metros perforados yacía una zona arqueológica, misma que no fue protegida por el INAH. 

Desde 1997 el Instituto Nacional de Antropología e Historia, recogía vestigios en la zona, cuando llegó el gasoducto nadie se opuso. 

"No tenemos intención de dañar nada, es una zona inmejorable para parcticar downhill, vienen competidores de varios estados lo que pedimos es que nos dejen fomentar otra clase de deportes que atraigan turismo a la entidad" 

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