Las trayectorias importan
TIEMPOS DE CAMBIO
Por Santiago Hernández
Tlaxcala enfrenta en los próximos años un
escenario complejo.
Los rezagos en infraestructura, la necesidad
de generar empleo, fortalecer el campo, mejorar los servicios de salud y
educación, además de garantizar seguridad y atraer inversión privada, obligan a
mirar con mayor atención el tipo de perfiles que ocupan —o podrían ocupar—
posiciones estratégicas en la vida pública.
Mientras la atención se centra en quienes son
“populares” para ocupar candidaturas, el gran pendiente sigue siendo el
analizar las trayectorias y los perfiles que sean más aptos para las posiciones
que se disputarán en un futuro cercano.
Sin duda, este momento exige dimensionar el
valor de la experiencia en la administración pública, más que el sentido de las
preferencias en sí mismas.
Más allá de nombres propios, el fondo del
debate es claro: Tlaxcala requiere perfiles que conozcan el Estado, sus
finanzas y sus límites; funcionarios capaces de traducir los planes en
políticas viables y resultados medibles.
En este sentido, la improvisación, relegada
por debajo de las simpatías, es una apuesta cara para los y los tlaxcaltecas,
principalmente, en un entorno de recursos escasos y demandas crecientes.
La discusión sobre el futuro de la entidad
pasa necesariamente por el tipo de experiencia que se valora. Y en este
momento, en el que los desafíos se acumulan, las trayectorias dejan de ser
accesorios para convertirse en factores decisivo para gobernar con eficacia.
Y un ejemplo de ello es Óscar Flores Jiménez,
quien, sin hacer entrar en el juego de las encuestas, está ganando notoriedad
en círculos preocupados por el porvenir de la entidad.
Para quienes no lo sabe, Óscar Flores es
originario de Tlaxcala, con formación en Contaduría Pública y estudios de
especialización en Alta Dirección de Empresas Públicas, con un posgrado en
Economía del Sector Público cursado en España.
Su carrera profesional se ha desarrollado en
áreas del manejo y control de los recursos públicos. Fue director de Auditorías
Especiales en la entonces SECODAM, con intervención en instituciones como el
IMSS, el INFONAVIT, la SEGOB y la SCT, entre otras. También, tuvo
responsabilidades en medios públicos como Canal 22 e IMEVISION, y durante el
gobierno del presidente López Obrador llegó a la Secretaría de Educación
Pública como Oficial Mayor y, posteriormente, se incorporó a la Secretaría de
Finanzas del Estado de México en la administración de la mandataria Delfina
Gómez.
En suma, hablamos de espacios donde el
conocimiento técnico y la capacidad de supervisión son determinantes, además de
congruentes con los principios de la 4T; ello sin contar su experiencia
académica como catedrático universitario, donde contribuyó a la formación de
cuadros y la comprensión de los retos educativos desde las aulas.
Mirar al futuro implica reconocer que el
desarrollo no se construye con promesas o discursos, sino con experiencia
acumulada y preparación sólida. Y en ese sentido, la revisión de perfiles debe
ser parte de la discusión de fondo: la urgencia de que Tlaxcala cuente con
servidores públicos capaces de responder, con conocimiento y responsabilidad, a
los desafíos de este momento.
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