Morena: convicción, democracia y defensa de la soberanía
El
reciente Consejo Nacional de Morena envió un mensaje claro y contundente: el
respaldo pleno a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y a la iniciativa de
reforma electoral que ha presentado al país. No se trata únicamente de una
discusión legislativa más, sino de un paso decisivo para profundizar la
transformación democrática que el pueblo de México inició en 2018.
La
reforma electoral es una prioridad. Su aprobación sentará nuevos cimientos para
el sistema político mexicano y representará un verdadero jalón de fondo para el
cambio de régimen que constituye uno de los objetivos vitales de nuestro
proyecto político. Durante décadas, el diseño electoral estuvo marcado por
privilegios, excesos presupuestales y mecanismos que alejaban las decisiones de
la voluntad popular. Hoy estamos frente a la oportunidad histórica de corregir
esos rezagos.
La
iniciativa fortalece nuestra democracia de diversas maneras. Propone terminar
con prácticas que distorsionan la representación popular, como el “dedazo” en
la asignación de diputaciones plurinominales; plantea reducir el financiamiento
público excesivo a los partidos políticos; amplía los mecanismos de
participación ciudadana; refuerza los instrumentos de fiscalización y reconoce
de manera más plena el voto de nuestras y nuestros compatriotas en el
extranjero. En suma, busca un sistema electoral más austero, más transparente y
más cercano a la ciudadanía.
En
el Consejo Nacional también expresamos con firmeza nuestro rechazo a las
declaraciones del gobierno de Estados Unidos que señalan a México como el
epicentro de los cárteles del narcotráfico. No aceptamos narrativas que
pretenden descalificar o minimizar los esfuerzos de nuestro país. Al contrario,
existe un respaldo total a los resultados y a la conducción de la presidenta
Claudia Sheinbaum Pardo en la lucha contra el crimen organizado.
La
estrategia nacional de seguridad está dando resultados porque ha decidido
atender las causas profundas de la violencia y apostar por la construcción de
la paz. Este enfoque, que prioriza la justicia social, la prevención y el
fortalecimiento institucional, se mantiene firme sin subordinaciones a
intereses externos y con pleno respeto a nuestra soberanía.
Otro
aspecto relevante del Consejo fue la definición de reglas claras para la vida
interna de nuestro Movimiento. Estas reglas constituyen un mensaje ético y
político hacia la sociedad: Morena debe seguir siendo un instrumento del
pueblo, no de intereses personales. Asimismo, se establecieron plazos para
definir las coordinaciones estatales de los Comités en Defensa de la Cuarta
Transformación, garantizando procesos ordenados, transparentes y apegados a
nuestros principios.
Para
mí, Morena representa mucho más que un partido político. Es el espacio donde se
han tejido años de lucha, convicción y trabajo colectivo para construir un país
más justo, democrático y con bienestar para el pueblo. Morena es mi casa: un
movimiento que nació de la organización popular y que fue fundado por mujeres y
hombres comprometidos con cambiar la historia de México, quienes con
congruencia han mantenido vivos sus principios.
Es
mi partido y es mi Movimiento, porque yo estuve y participé en la fundación
desde el inicio. Lo viví, lo vivo y lo seguiré viviendo y siguiendo en lo más
profundo de mi corazón y mi conciencia. Dentro de esta organización he
encontrado el espacio para mantener firme mi compromiso de trabajar por la
justicia social, la democracia y el bienestar de las mayorías.
Hoy,
más que nunca, Morena tiene la responsabilidad de honrar su origen y su
historia. Respaldar la reforma electoral, defender la soberanía nacional y
mantener la ética en la vida pública son tareas indispensables para consolidar
la transformación que el pueblo de México decidió emprender. Esa es nuestra
convicción y también nuestro deber.
Ana Lilia Rivera Rivera
Senadora de la República por el Estado de Tlaxcala
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