Ana Lilia Rivera: cuando la ambición rebasa la lealtad
En política,
los movimientos suelen decir más que los discursos. Y cuando comienzan a
repetirse ciertos gestos, apariciones y coincidencias, es difícil creer que se
trate de casualidad. Eso es justamente lo que hoy rodea a la senadora Ana Lilia
Rivera.
Dentro de Morena, cada vez suena con más fuerza la versión de que no será la
candidata a la gubernatura. Y cuando las puertas no se abren en el propio
partido, no son pocos los que optan por buscar opciones en otros espacios.
Por eso llamó la atención su presencia como “invitada” en el Consejo Nacional
de Movimiento Ciudadano. A esto se suma su asistencia este domingo a un evento
de mujeres en Santa Cruz Tlaxcala, organizado por simpatizantes de ese mismo
partido.
Aunque en sus redes sociales la senadora presentó el acto como propio, lo
cierto es que el evento fue organizado por Miguel Ángel Sanabria Chávez y
Rodrigo Javier Ortega Salado —este último ex diputado del PAN y candidato de
MC— bajo el marco de la inauguración de las oficinas de la Fundación Voces de
la Esperanza, donde además le brindaron espacio para intervenir.
Las coincidencias empiezan a acumularse y, en política, cuando alguien decide
aparecer en otra vitrina, rara vez es por simple cortesía. Generalmente es
señal de que se está evaluando un cambio de rumbo.
Con números que no parecen favorecerla y una ambición política evidente,
incluso antes de que arranque formalmente el proceso interno de Morena, Rivera
ya estaría explorando nuevos caminos.
Queda en el aire una duda clave: si habrá quien apueste por su proyecto… o si
su capital político comienza a mostrar signos de desgaste.
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