Tlaxcala en la antesala del M20: ¿viene liderazgo nacional?

Tlaxcala en la antesala del M20: ¿viene liderazgo nacional?

En los pasillos donde se cruzan la política local y los estándares internacionales, el nombre de Tlaxcala capital comienza a escucharse con mayor frecuencia. No es casualidad. El reciente reconocimiento del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) que coloca al municipio entre los 20 con mayor Índice de Desarrollo Humano (IDH) del país no solo es una distinción técnica: es una carta de presentación.

Desde octubre de 2025, cuando se integró el grupo de trabajo denominado M20 —conformado por los municipios y alcaldías con más alto IDH en México—, Tlaxcala capital no solo ocupa una silla en la mesa: se ubica en la posición número nueve. El municipio ha mostrado una evolución sostenida que lo coloca por encima de muchas ciudades con mayor presupuesto y población.

Dicen los que saben que el M20 no será un simple bloque simbólico. La formalización del grupo hoy 18 de febrero en Montes Urales 440, en la Ciudad de México, marcará el arranque de una coordinación estratégica entre gobiernos locales alineados a estándares internacionales de medición, evaluación y planeación de largo plazo. Y ahí es donde el nombre de Alfonso Sánchez empieza a sonar con fuerza.

Trascendió que, tras varias mesas de trabajo previas a la sesión formal, Tlaxcala ha mostrado consistencia técnica y disposición política para asumir responsabilidades mayores. No es menor: pertenecer al M20 implica proyectar al municipio como un gobierno que mide resultados, que planifica con visión estratégica y que asume la gobernanza moderna como ruta obligada, no como discurso.

En ese contexto, la posibilidad de que Alfonso Sánchez pueda encabezar una presidencia colegiada del grupo no resulta descabellada. Al contrario, sería la consecuencia lógica de una narrativa que combina indicadores sólidos, estabilidad administrativa y voluntad de coordinación intermunicipal.

Para Tlaxcala, el impacto sería doble. Hacia afuera, consolidaría su imagen como referente estatal en gestión pública moderna. Hacia adentro, fortalecería la legitimidad de un gobierno que ha apostado por la medición del desarrollo humano como eje rector. No es lo mismo formar parte del M20 que liderarlo.

Claro, en política nada está escrito. Las alianzas entre municipios, los equilibrios regionales y los acuerdos de último momento suelen inclinar la balanza. Pero si algo ha quedado claro en los últimos meses es que Tlaxcala capital ya juega en otra liga: la de los gobiernos locales que hablan el lenguaje de los indicadores, la transparencia y la planeación estratégica.

Por lo pronto, en los corrillos del M20, el nombre de Tlaxcala no solo aparece en la lista… empieza a perfilarse en la cabecera.