El efecto Alfonso ocupa la conversación política
Alfonso ya es el dueño absoluto de la conversación política en el estado, partidos como el PRI que convocan a medios solo para pronunciar su nombre y robar un destello de atención mediática.
El PRI agoniza y busca oxígeno aferrándose al puntero, sus viejos dinosaurios desesperados por volver a vivir del presupuesto, tocan la única puerta que les queda abierta: la de Ana Lilia. La contradicción es brutal; la senadora mantiene un discurso contra la corrupción, pero mantiene su casa de campaña infestada de los personajes más cuestionables del pasado.
El equipo de la senadora Ana Lilia Rivera ha silenciado sus propias propuestas para concentrar toda su artillería en descalificarlo. Esta obsesión no es casualidad; es el síntoma definitivo de una realidad que ya se respira en los cafés, las calles y los hogares tlaxcaltecas: Alfonso camina firme hacia la gubernatura.
El alcalde se convirtió en el eje del panorama electoral porque la oposición se quedó sin narrativa. Se les cayó la venda a quienes pretendieron inventar un plan C o D. Fracasaron quienes creyeron que a la senadora le caería del cielo una candidatura sin el menor esfuerzo. Hoy, el bloque opositor prefiere apostar por el retroceso de Tlaxcala con tal de frenar a un perfil que sí entrega resultados tangibles.
La supervivencia de los otros proyectos dependen por completo de golpear a Alfonso, en su casa están débiles, se saben vencidos, a estas alturas ninguna campaña de lodo va a tapar el sol con un dedo: la ventaja de Alfonso es irreversible.
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