SNTE 31: las bases empiezan a pasar factura
Eso parece estar ocurriendo dentro del SNTE 31 en Tlaxcala.
Una encuesta reciente realizada por la empresa Impulso
Mercadológico entre trabajadores de la educación afiliados al Sindicato dejó
ver un dato que no pasa desapercibido: el 56% de los encuestados se manifestó
muy en desacuerdo con la posibilidad de una reelección en la dirigencia
sindical.
El número por sí solo ya es significativo.
Pero lo que lo vuelve más interesante es que no aparece
aislado.
La misma medición refleja porcentajes relevantes de mala a
muy mala impresión sobre distintos participantes, con evaluaciones negativas
que se mueven entre el 15% y el 21%, dependiendo del rubro consultado.
Pero quizá uno de los datos más reveladores aparece cuando se
pregunta a los docentes cuál ha sido la mayor fortaleza del actual sindicato.
La respuesta mayoritaria fue contundente: ninguna, con 65.53%
de las respuestas.
El dato no es menor porque refleja una percepción extendida
entre los trabajadores de la educación de que la acción sindical ha sido
prácticamente nula.
Y aquí aparece una pregunta inevitable.
Si dentro de los participantes que hoy comienzan a
mencionarse en la conversación sindical hay quienes forman parte del propio
comité o encabezan alguna secretaría dentro de la estructura, entonces el
cuestionamiento también los alcanza.
Porque si la percepción mayoritaria es que la acción del
sindicato ha sido inexistente, la duda surge por sí sola: ¿esa evaluación
también incluye a quienes hoy forman parte de la misma estructura que dicen
querer encabezar?
Más aún cuando la misma encuesta pregunta si los trabajadores
conocen a los distintos participantes o actores dentro del sindicato.
En muchos casos la respuesta es sí.
Pero el conocimiento del nombre no necesariamente se traduce
en intención de voto ni en respaldo político. nadie debería echar las campanas
al vuelo
En términos políticos, esos números suelen interpretarse como
señales tempranas de desgaste.
Porque en estructuras como el sindicato magisterial, donde
históricamente la disciplina interna ha sido una constante, cuando las
opiniones críticas comienzan a aparecer en encuestas significa que las
inconformidades ya llevan tiempo circulando en voz baja.
Nada nuevo en la lógica del poder sindical.
Las dirigencias suelen consolidarse durante los primeros años
de gestión, pero conforme avanza el tiempo también aparecen los reclamos por
representación, cercanía y resultados.
Y ahí es donde el termómetro de las bases empieza a marcar
temperatura.
Lo interesante será ver qué lectura hacen de estos números
los distintos grupos al interior del magisterio tlaxcalteca.
Porque si algo ha demostrado la historia política del
Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, tanto a nivel nacional como
en los estados, es que las encuestas no siempre cambian las cosas, pero sí
comienzan a acomodar las piezas.
Por ahora lo único claro es que la conversación ya empezó.
Y en el magisterio, cuando las bases empiezan a hacer
preguntas, las respuestas tarde o temprano llegan… en forma de voto.
Nancy Blancas
Punto y Aparte
imperio893@gmail.com
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