Otra Raya más al Tigre

Otra Raya más al Tigre

Tlaxcala se llevó la nota del Paro Nacional que realizaron campesinos y transportistas en varias entidades del país.

Las imágenes del violento desalojo, con gases lacrimógenos, dominaron los espacios en los medios de comunicación.

Como era de esperarse, estallaron las condenas de actores políticos de oposición y organismos de la sociedad civil.

No es para menos, mientras otros gobernadores optaron por la prudencia, aquí se utilizó a los granaderos para reprimir una protesta legítima.

Los agricultores reclaman precios justos para sus productos y apoyos al campo, mientras que los transportistas mayor seguridad.

Las demandas han sido ignoradas por muchos gobiernos, pero más por los emanados de la denominada Cuarta Transformación.

Dice la parte oficial que los agricultores son utilizados por la oposición, lo que contradice la perorata de que “el pueblo no es tonto…”

El retiro violento del bloqueo en la carretera México-Veracruz, a la altura de Nanacamilpa, no parece ser la solución al conflicto.

Al contrario, avivará las protestas, ahora que los ojos de los paristas a nivel nacional están puestos en Tlaxcala.

Mala señal del gobierno estatal, a unos meses que inicie la madre de todas las batallas electorales, por la sucesión gubernamental.

Ayer volvieron a resurgir en el imaginario colectivo las imágenes de las violentas represiones en lo que va del sexenio.

La marcha de las mujeres el 8M y las protestas del sindicato 7 de Mayo, contenidas por granaderos con gases lacrimógenos.

Bien dice el dicho; crea fama y échate a dormir.

Y el de la represión es el sello que la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros, le ha impreso a su sexenio.

Afortunadamente, privó la sensatez después del retiro del bloqueo, al liberar a los líderes de los campesinos que fueron detenidos.

De lo contrario, en estos momentos ya estaría ardiendo Troya.