La seguridad de la capital requiere decisiones públicas

La seguridad de la capital requiere decisiones públicas

 

Hay problemas que se sienten más allá de las estadísticas. La seguridad es uno de ellos. Basta recorrer las calles de Tlaxcala capital o conversar con los vecinos para entender que el temor sigue presente en su vida cotidiana.

Cuando una persona cambia sus horarios, evita determinadas calles o se preocupa cada vez que un familiar sale de casa, queda claro que la inseguridad no sólo se mide por el número de delitos, sino también por la tranquilidad con la que vivimos.

No deberíamos acostumbrarnos al miedo.

La seguridad no consiste únicamente en reducir la incidencia delictiva. También implica recuperar la confianza en los espacios públicos, fortalecer a las instituciones y garantizar que las personas puedan desarrollar sus actividades con libertad.

Por eso, la percepción ciudadana merece la misma atención que las cifras oficiales. Ambas indican si la estrategia está funcionando.

La ciudadanía espera resultados visibles: calles iluminadas, parques seguros, una policía cercana, respuestas oportunas a las denuncias y una mejor coordinación entre las corporaciones de seguridad.

Pero también es necesario entender que la seguridad se construye desde la prevención. Recuperar espacios públicos, atender conductas antisociales y generar oportunidades para niñas, niños y jóvenes son acciones tan importantes como los operativos policiales.

Tlaxcala capital tiene condiciones para ser una ciudad más segura. Lo primero es reconocer que la percepción de inseguridad no es una exageración ciudadana, sino un llamado de atención que debe traducirse en mejores decisiones públicas.

Una ciudad no puede aspirar al desarrollo mientras sus habitantes vivan con incertidumbre. Recuperar la seguridad significa devolverles la confianza para caminar sus calles, convivir en sus espacios públicos y mirar el futuro con mayor tranquilidad.

Gracias por su atención. Hasta la próxima.