El termómetro real de la sucesión en Tlaxcala. La soledad de Ana Lilia vs el arrastre de Alfonso
Mientras la
senadora Ana Lilia Rivera se enfrenta al desdén ciudadano con asambleas
desiertas, Alfonso Sánchez García demuestra músculo político con plazas
desbordadas que anticipan el rumbo de 2027.
En política,
hay cifras que se compran, se maquillan a través de encuestas, y realidades que
se ven.
A medida que
Tlaxcala se acerca al proceso electoral de 2027, el contraste entre los dos
aspirantes más visibles de la 4T ha dejado de ser una cuestión de proyecciones
para convertirse en una evidencia visual: la soledad de Ana Lilia Rivera frente
al arrastre popular de Alfonso Sánchez García.
A pesar de su
posición en la Cámara Alta, Ana Lilia Rivera parece haber perdido la brújula
del territorio. Sus recientes intentos de acercamiento ciudadano han resultado
en postales de apatía y abandono. Lejos de las grandes concentraciones, la
senadora se ha visto reducida a reuniones en patios particulares o pequeñas
salas donde las sillas vacías son las protagonistas.
La narrativa
de su equipo choca con una realidad cruda: nadie la acompaña. Se percibe a una
candidata que camina sola, cuya retórica legislativa no ha logrado conectar con
el sentimiento de las bases tlaxcaltecas, quienes hoy le dan la espalda en cada
plaza que intenta convocar.
En el polo
opuesto se encuentra Alfonso Sánchez García. El actual alcalde capitalino ha
transformado cada una de sus apariciones en una auténtica fiesta democrática.
Donde Alfonso se presenta, la plaza se llena.
Las imágenes
no mienten: auditorios a su máxima capacidad y plazas públicas donde el
ciudadano común se vuelca para estrechar su mano. Este respaldo no es producto
de la inercia, sino de una presencia constante y cercana. Mientras Rivera se
queda en el discurso, Sánchez García se funde en abrazos y diálogos directos
con la gente, consolidando un respaldo social que hoy parece inalcanzable para
cualquier otro contendiente.
La diferencia
es abismal, mientras a Alfonso lo arropa el pueblo, a Ana Lilia la dejan sola.
En Tlaxcala, la política se hace en la calle, y hoy la calle ha dictado su
veredicto: un proyecto que desborda entusiasmo y esperanza frente a otro que,
por más que se esfuerce, no logra llenar ni el patio de una casa.
La carrera
hacia 2027 ha comenzado, y mientras uno camina cobijado por la fuerza de la
mayoría, la otra se enfrenta al eco de su propia soledad política.
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