Los que llegaron… y los que sorprendieron con su ausencia
Durante meses, en Tlaxcala todos
jugaron al mismo juego político.
“Todavía no son los tiempos.”
“Falta mucho para 2027.”
“No hay definiciones.”
Pero este fin de semana se acabó la
simulación.
Con el cierre de registros internos
de Morena, quedó claro que la sucesión por la gubernatura de Tlaxcala ya
arrancó oficialmente. Once aspirantes levantaron la mano para buscar la
coordinación estatal de la Defensa de la Transformación, la antesala de la candidatura
al gobierno estatal.
Había nombres que todos esperábamos
ver.
La senadora Ana Lilia Rivera, por
ejemplo, era una de las cartas más visibles. También Alfonso Sánchez García,
que desde hace meses venía sonando con fuerza en la conversación política.
Hasta ahí, pocas sorpresas.
Pero lo verdaderamente interesante no
estuvo solo en los nombres obvios.
Estuvo en los que aparecieron… y en
los que no.
Porque entre los registros hubo
perfiles que, siendo sinceros, no estaban en el radar ciudadano.
Ahí están nombres como Floria María
Hernández Hernández, Concepción Sánchez, Héctor Bernardo Paredes Mora y Vicente
Emilio Ponce Cano, perfiles que para buena parte de la opinión pública
resultaron inesperados.
Y eso abre una pregunta interesante.
¿Se registraron para competir… o para
negociar?
Porque en Morena, muchas veces el
registro no significa necesariamente que alguien se vea en la boleta final.
A veces significa otra cosa: mostrar
estructura, medir fuerza, mandar mensaje o simplemente sentarse después a
negociar.
También llamó la atención el registro
de Irma Yordana Garay Loredo, un perfil con estructura partidista, pero que no
encabezaba las conversaciones mediáticas rumbo al 2027. Su aparición confirma
que el tablero es más amplio de lo que parecía.
Pero si hablamos de sorpresas reales…
Las mayores no fueron quienes sí
llegaron.
Fueron quienes no aparecieron.
El caso de Óscar Flores es quizá el
más ruidoso.
Traía bardas.
Traía presencia mediática.
Traía reuniones con empresarios.
Traía narrativa.
Y de pronto… nada.
Lo mismo con Dulce Silva, otro perfil
que muchos daban por seguro en la contienda.
Sus ausencias pesan.
Porque en política, una ausencia
también comunica.
A veces más que un discurso.
Hoy Tlaxcala ya entró en modo 2027.
Los que se registraron ya se
destaparon.
Los que no… quizá también mandaron su
mensaje.
Porque al final, en Morena la
verdadera batalla no siempre está enfrente.
Muchas veces está adentro.
Y una cosa queda clara:
Ya no se están saludando…
ya se están midiendo.
La pregunta ahora es inevitable:
¿De los 11 registrados, cuántos
realmente quieren competir… y cuántos solo llegaron a negociar?
Nancy Blancas
Punto y Aparte
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