Construir esperanza desde las aulas
Hay maestras y
maestros que recorren largos caminos para llegar a sus escuelas. Hay también
quienes, con su propio dinero, colaboran para materiales o alimentos de sus
alumnos. Tlaxcala tiene en su magisterio una de sus mayores fortalezas humanas.
En comunidades
rurales, en barrios populares y en muchas escuelas donde las dificultades son
parte de la vida cotidiana, las y los docentes hacen mucho más que impartir
clases: escuchan, orientan, acompañan y ayudan a que miles de niñas, niños y
jóvenes no pierdan la esperanza de salir adelante y construir un mejor futuro.
Por eso, el
Día del Maestro no puede quedarse únicamente en una felicitación, sino que
tiene que servir para también reconocer la dimensión humana y social de una
profesión que ha sido fundamental para la construcción de nuestro país y
nuestro estado.
Quienes
recorremos las comunidades y escuchamos a la gente, sabemos que detrás de cada
escuela hay historias de esfuerzo y compromiso. Hay maestras que llegan antes
que nadie para preparar sus clases; maestros que se convierten en consejeros de
sus alumnos; y docentes que, incluso frente a carencias o dificultades, siguen
apostando por la educación pública como herramienta de transformación.
Durante muchos
años, el magisterio fue tratado con distancia y, en ocasiones, hasta con
desconfianza desde el poder. Por eso es importante que hoy exista una visión
distinta desde el gobierno federal, donde las maestras y maestros vuelven a ser
reconocidos como actores fundamentales para el futuro de nuestro país.
La presidenta
Claudia Sheinbaum Pardo expresó este 15 de mayo un reconocimiento al magisterio
nacional y anunció un incremento salarial del 9 por ciento para las maestras y
maestros del sector público. Más allá de la cifra, el mensaje es claro:
reconocer nuevamente a las y los docentes como parte fundamental de la
transformación del país.
Por ello son
importantes las acciones encaminadas a mejorar las condiciones laborales del
sector, tales como la revisión de mecanismos relacionados con la movilidad
docente, la continuidad de la basificación y el fortalecimiento de las
pensiones para quienes han dedicado su vida a enseñar.
Desde luego
que siguen que siguen existiendo pendientes y demandas legítimas del
magisterio. Nadie puede decir que todos los retos están resueltos. Pero también
es cierto que hoy existe mayor disposición para escuchar a las y los maestros
en temas que durante años fueron ignorados.
En Tlaxcala
conocemos muy bien el valor de nuestras maestras y maestros. En cada comunidad
hay docentes que dejan huella no solamente por lo que enseñan todos los días,
sino por la confianza y el ejemplo que transmiten a sus estudiantes.
La educación
pública sigue siendo una de las herramientas más poderosas para combatir
desigualdades y construir un país más justo. Por eso debemos seguir
fortaleciendo a nuestras escuelas, pero sobre todo dignificando a quienes todos
los días hacen posible la enseñanza.
A las maestras
y maestros de Tlaxcala y de México, mi gratitud y reconocimiento permanente.
Porque enseñar no es únicamente transmitir conocimientos, también es sembrar
dignidad, oportunidades y esperanza para las nuevas generaciones.
Ana Lilia
Rivera Rivera
Senadora de
la República por el Estado de Tlaxcala
Comentarios