Entre el ruido y la verdad

Entre el ruido y la verdad

La política tlaxcalteca ya se convirtió en un campo minado de percepciones, pues en el camino hacia el 2027, las redes sociales se han transformado en una arena donde las narrativas golpean a quienes comienzan a perfilarse para la gubernatura.

 

La guerra sucia no solo ensucia nombres, también enturbia el criterio, y ahí es donde entra el verdadero reto, no para los políticos, sino para el electorado.

 

Porque, aunque falte tiempo en el calendario, la decisión comienza a construirse desde ahora, pero no será sencilla. En medio de versiones encontradas, ataques disfrazados de información y elogios forzados, la ciudadanía tendrá que pensar, contrastar y decidir con criterio propio, por lo que no bastará con escuchar lo que se dice, será necesario observar lo que se hace.

 

¿Quién ha estado realmente en territorio? ¿Quién ha caminado? ¿Quién ha demostrado, con hechos que sabe gobernar? En política, los cargos pasan, pero los resultados quedan o la ausencia de ellos también.

 

El electorado tendrá que afinar la mirada, distinguir entre quién construye y quién promete, entre quién resuelve y quién solo reacciona, entre quién entiende el poder como servicio y quién lo confunde con privilegio.

También habrá que medir algo que rara vez se pone sobre la mesa, pero que resulta decisivo, la tolerancia, porque estar en el poder no solo implica tomar decisiones, sino saber escuchar, corregir y mantener los pies en la tierra.

 

En medio del ruido, la clave será encontrar la congruencia, Tlaxcala elegirá a un candidato o candidata, elegirá el tipo de liderazgo que quiere para los próximos 6 años, y esa decisión se definirá en la capacidad de cada ciudadano para ver más allá del escándalo y apostar por quién, en los hechos, haya demostrado que está a la altura.