Defender la libertad de expresión es defender la democracia
México atraviesa momentos que nos exigen defender la libertad de
expresión, la pluralidad y los contrapesos.
Frente a cualquier intento de intimidar o silenciar a quienes alzan la
voz desde la oposición, debemos mantenernos firmes.
La ciudadanía tiene derecho a preguntar: ¿se está investigando a todos
por igual?
¿Dónde están los avances en las investigaciones sobre Rubén Rocha Moya y
los señalamientos que públicamente se han planteado sobre su entorno? ¿Dónde
están las respuestas de fondo en casos como Segalmex, el huachicol fiscal, la
Megafarmacia, las irregularidades observadas en el Tren Maya y los
cuestionamientos relacionados con Dos Bocas?
Nadie debe estar por encima de la ley. Pero tampoco puede utilizarse la
ley para intimidar o perseguir a quienes ejercen su derecho a disentir,
cuestionar, denunciar y representar una voz opositora.
México necesita justicia sin distinciones, instituciones fuertes y
libertad para levantar la voz. Sin embargo, las y los periodistas enfrentan hoy
presiones, censura e intimidación. También lo vemos en Tlaxcala, donde existen
bloqueos informativos que dificultan el ejercicio de la labor periodística.
Las preguntas incómodas no parecen ser toleradas por algunos gobiernos de
Morena, ni compatibles con su llamada “revolución de las ideas”.
No podemos normalizar que el acceso a la información, las preguntas de la
prensa o la crítica sean vistos como una amenaza. La libertad de expresión y la
libertad de prensa son pilares de cualquier democracia y deben protegerse,
especialmente desde las instituciones públicas.
El contexto actual nos obliga a ser especialmente responsables. México y
Tlaxcala atraviesan un momento complejo en materia de libertad de expresión.
Mientras a nivel nacional se discuten nuevas disposiciones, como la Ley
de Audiencias, también es indispensable que desde los estados exista un
compromiso firme con la transparencia, el acceso a la información y el respeto
irrestricto al trabajo periodístico.
En Tlaxcala no podemos permitir que las diferencias políticas se
traduzcan en silencios, exclusiones o restricciones al trabajo de los medios de
comunicación.
Por la seguridad de nuestras familias y por el derecho de todas y todos a
vivir en un país donde nadie tenga miedo de expresar sus ideas, seguiré dando
esta batalla hombro a hombro.
Siempre estaré del lado de la transparencia, del derecho a informar y del
derecho de la sociedad a estar informada. Mi solidaridad con la prensa
tlaxcalteca y con todas y todos los periodistas que diariamente realizan su
trabajo.
En una democracia, investigar no debe convertirse en un instrumento de
persecución, ni la justicia puede tener distinta velocidad dependiendo de quién
sea señalado.
La democracia se fortalece cuando se escucha a la prensa, no cuando se
intenta silenciarla.
Defender la libertad de expresión es defender nuestra democracia.
Unidos, con firmeza y responsabilidad, seguiremos defendiendo a México y
Tlaxcala.
Anabell Ávalos Zempoalteca
Senadora de la República
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