Tlaxcala en el corazón del Plan Nacional del Maíz
En noviembre
de 2025, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo presentó el Plan Nacional del
Maíz Nativo, una decisión que no sólo reconoce a nuestra semilla originaria
como raíz de la identidad nacional, sino que la coloca en el centro de la
estrategia para recuperar la soberanía alimentaria. No se trata de una
declaración simbólica: es una definición política que devuelve al campo el
lugar que nunca debió perder.
Formar parte
del Grupo Consultivo de este Plan es, para mí, un alto honor y una
responsabilidad histórica. Este órgano, en el que convergen voces comprometidas
como Jesusa Rodríguez, María Luisa Albores González y Arturo Turrent, tiene la
tarea de acompañar a la presidenta en la definición de políticas públicas que
protejan y fomenten el maíz nativo, su diversidad genética y su profundo
vínculo cultural con nuestros pueblos.
El maíz no es
una mercancía más. Es historia viva, es territorio, es comunidad. Durante
décadas, México —cuna del maíz— permitió la erosión de su soberanía alimentaria
al depender crecientemente de importaciones y al abrir la puerta a modelos
productivos que ponen en riesgo nuestras semillas criollas. Frente a esa
amenaza, levantamos la voz para defender el carácter biocultural del maíz y
para impedir la imposición de transgénicos y organismos genéticamente
modificados, así como como técnicas de edición genética, que comprometen la
biodiversidad y la autonomía campesina.
Hoy, el
gobierno de la República ha definido una ruta distinta: fortalecer la
producción nacional, respaldar a pequeños y medianos productores, impulsar
prácticas agroecológicas y revalorar el sistema milpa —maíz, frijol y calabaza—
como modelo sostenible que durante siglos ha garantizado alimento y equilibrio
ambiental.
Para Tlaxcala,
esta decisión tiene un significado especial. Nuestro estado, pequeño en
territorio pero grande en tradición agrícola, conserva variedades de maíz
nativo que son patrimonio de nuestras comunidades. En cada parcela de Ixtenco,
Españita, Huamantla o Altzayanca, hay familias que resguardan semillas
heredadas por generaciones. Ellas y ellos no sólo producen alimento; resguardan
memoria y futuro.
La presencia
de una senadora tlaxcalteca en el Grupo Consultivo significa que la voz del
campo de nuestro estado llega directamente a la mesa donde se diseñan programas
y presupuestos. Significa que podemos impulsar apoyos concretos para mejorar la
productividad sin sacrificar identidad; que podemos gestionar capacitación
técnica para transitar hacia prácticas más sustentables; que podemos fortalecer
esquemas de comercialización justa para que el precio pagado al productor sea
digno y competitivo.
El Plan
Nacional del Maíz Nativo abre la posibilidad de articular esfuerzos entre
federación, estados, academia y comunidades para garantizar semillas
certificadas de origen nativo, bancos comunitarios de germoplasma,
investigación científica con enfoque social y cadenas cortas de
comercialización. En términos prácticos, esto puede traducirse en mejores
ingresos para las familias campesinas, menor dependencia de insumos externos y
mayor resiliencia ante el cambio climático.
Pero, sobre
todo, este esfuerzo devuelve centralidad al campesinado. Durante mucho tiempo,
las políticas públicas trataron al productor como beneficiario pasivo. Hoy la
visión es distinta: las y los campesinos son sujetos estratégicos del
desarrollo nacional. Para decirlo claro: sin campo no hay nación; sin maíz no
hay México.
La defensa del
maíz no es una causa coyuntural. Es una lucha permanente por nuestra identidad,
por la dignidad del trabajo rural y por la capacidad de decidir qué comemos y
cómo lo producimos. En Tlaxcala sabemos que la milpa no sólo alimenta el
cuerpo, sino también la cultura comunitaria y la solidaridad entre vecinos.
Asumo esta
encomienda con la convicción de que sembrar maíz nativo es sembrar soberanía. Y
que cada surco que se abra en nuestra tierra tlaxcalteca será también un surco
de esperanza para las nuevas generaciones.
Ana Lilia
Rivera Rivera
Senadora de
la República por el Estado de Tlaxcala
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