La transformación se construye escuchando al pueblo
México vive un momento histórico. Nuestra nación tiene ante sí la oportunidad de seguir avanzando por el camino de la transformación, un proceso que ha puesto en el centro de la vida pública a quienes durante muchos años fueron olvidados: las comunidades, los pueblos y las familias trabajadoras.
Por eso he decidido recorrer nuevamente las comunidades y
municipios de Tlaxcala. Este esfuerzo responde a un llamado de la presidenta
Claudia Sheinbaum Pardo para defender la transformación del país, fortalecer la
unidad del movimiento y mantener un diálogo permanente con el pueblo.
La mejor manera de defender un proyecto de nación es estando cerca
de la gente, escuchando sus preocupaciones y atendiendo sus necesidades. En
cada encuentro he encontrado una respuesta ciudadana positiva, una población
participativa y consciente de que los cambios profundos sólo pueden
consolidarse con la organización y la participación social.
Las asambleas informativas y las Juntas Revolucionarias que hemos
llevado a comunidades y municipios no tienen otro propósito que abrir espacios
de diálogo, compartir información y fortalecer la conciencia ciudadana. Un
pueblo informado es un pueblo con mayor capacidad para decidir libremente su
futuro.
Durante estos recorridos hemos escuchado con atención las demandas
de las familias tlaxcaltecas. La seguridad, el empleo, la salud y la educación
son temas que forman parte de las preocupaciones cotidianas de la población y
que requieren respuestas permanentes de los gobiernos y de quienes tenemos una
responsabilidad pública.
Escuchar también es gobernar. Escuchar permite comprender la
realidad de cada comunidad, conocer sus necesidades específicas y construir
soluciones junto con la gente.
Hoy existen quienes pretenden que México regrese al pasado, a un
modelo donde las decisiones se tomaban alejadas del pueblo y donde los
intereses de unos cuantos estaban por encima del bienestar colectivo. Incluso
hay quienes cuentan con el respaldo de intereses de la derecha y de grupos que
históricamente han buscado influir desde fuera de nuestras fronteras.
Sin embargo, la verdadera revolución que vive México es una
revolución de las conciencias. Es un cambio que nace de la información, de la
participación y de la voluntad de millones de mexicanas y mexicanos que han
decidido ser protagonistas de la vida pública.
No debemos caer en provocaciones ni en divisiones. La
transformación se defiende con argumentos, con resultados, con organización y
con la cercanía permanente con la ciudadanía. La política debe ser un ejercicio
de diálogo y construcción.
El futuro de México no puede definirse desde los intereses de unos
cuantos, sino que debe construirse desde abajo, con la voz de las comunidades y
con la participación activa del pueblo.
Mi compromiso es seguir caminando, escuchando y trabajando para
que la transformación llegue a cada rincón de Tlaxcala y de México.
La historia nos ha demostrado que cuando el pueblo participa,
cuando está informado y cuando tiene conciencia de su fuerza, ningún cambio
verdadero puede detenerse.
Ana Lilia Rivera Rivera
Senadora de la República por el Estado de Tlaxcala
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